viernes, 31 de marzo de 2023

CORONA DE LOS DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA


Por la señal de la Santa Cruz (✞), de nuestros enemigos (✞),  líbranos, Señor, Dios nuestro (✞). En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

V. Abrid, Señor, mis labios.

R. Y mi boca pronunciará vuestra alabanza .

V. Dios mío, atended benigno a mi favor.

R. Señor, venid a mi socorro con presteza.

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.

Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen.

OFRECIMIENTO

¡Vengo a Vos, querida Madre mía, con el espíritu sediento de probar vuestros dolores! Vengo a unir mi corazón al Vuestro, deseoso de participar de los afectos que llenan vuestra alma atribulada. No os busco aquí adornada con el esplendor de la majestad con que os enriqueció el Señor, ni ceñida vuestra hermosa frente con la corona inmarcesible del reino celestial. Hoy os contemplo, Señora, bañada en amargo llanto, lacerado vuestro Corazón por las agudas espadas que lo atravesaron en la vida de Jesús, y llamando a mi interior con aquella voz doliente y amorosa de la más Afligida de las madres.

¡Oh, Madre mía! No os abandonaré en la tribulación terrible en que os halláis. ¡Quiero sentir con Vos los dolores de Jesús! ¡Quiero llorar y suspirar con Vos y mezclar tiernamente mis lágrimas con las que Vos derramáis por causa mía! Yo me complaceré, Señora, en la tristeza que anega vuestro espíritu: aprenderé con Vos a resistir a las angustias de mi agitada vida, y en los contratiempos, en las aflicciones, en los pesares que se digne enviarme la Bondad Divina encontraré a vuestro lado y con el solaz de vuestras acerbas penas el consuelo que no sabe dar el mundo con todos su placeres, y la resignación de llorar tranquilamente en la presencia de mi Dios.

Aceptad, Madre, mía, amorosísima, esta voluntad con que me uno a Vos en los Dolores de la Pasión y Muerte de Jesús, y concededme la gracia de saberos agradar, y aprovecharme en la meditación de vuestras amarguras. Alcanzadme, igualmente, que sepa conocer, como es debido, mis pecados: que sienta por ellos el mayor de todos los dolores y que persevere por siempre en la gracia del Señor y en vuestra dulce amistad.

PRIMER DOLOR

Lo tuvo la Virgen Santísima por la Profecía de Simeón

Tristes y de presentimientos dolorosos fueron las palabras que os dirigió el inspirado anciano. ¡Oh! ¡Cuánto había de herir a vuestro sensible espíritu, María, el anuncio de que Jesucristo os sería un motivo de tormento, y que una Espada de dolor atravesaría vuestra alma! Haced, querida Madre, que penetre esta pena mi duro corazón, a fin de que llore mis pecados, que son la causa de todas vuestras aflicciones.

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

SEGUNDO DOLOR

En la huida A Egipto por temor de Herodes

Tierno y todavía niño el buen Jesús ya se ve perseguido por la saña de un rey inicuo. Vos, Madre mía, tenéis que emprender una precipitada fuga para librarle de las crueles asechanzas. ¿Qué mucho que al considerar al Rey del Cielo fugitivo de las manos de sus enemigos se llene de amargura vuestro espíritu? ¡Oh! ¡No permitáis, querida Madre mía, que, a semejanza de Herodes, con mis culpas os obligue a apartaros de mi compañía!

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

TERCER DOLOR

Ocasionado por la pérdida de Jesucristo

Tres días anduvisteis, Madre mía, sin tener a vuestro lado a Jesucristo. Como la esposa de los Cantares, embriagada de amor, le buscasteis con aquel afán de una Madre que ha perdido al que nació de sus entrañas. Vos habíais perdido, María, al mismo Dios; y tan amante suya como erais de seros imposible vivir sin la compañía del Eterno Bien. ¡Oh! ¡Cuánto reprende a mi ingratitud vuestro dolor y cuánto dice a mi frío corazón cuando he perdido a Dios por el pecado! ¡Oh, Madre mía! Penetradme con la viveza de vuestro dolor por las pérdidas que he tenido de Jesús.

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

CUARTO DOLOR

Lo sufrió la Virgen Santísima cuando encontró a Jesucristo cargado con la Cruz en el Calvario

A la vista de aquella humanidad tan abatida, viendo a Jesús castigado como un criminal y llevando sobre sus espaldas la Cruz en que había de morir, vuestro pecho maternal se conmovió, Madre dulcísima, sintiendo toda la fuerza del más intenso dolor. ¡Oh! ¡Cómo se cumplió aquí la profecía de Simeón! ¿Podía haber espada más aguda que atravesara vuestra alma? ¡Sí, Madre mía, más duros son mis ojos y mi corazón que no derraman con Vos amargas lágrimas! Haced que, besando las pisadas de Jesús en el Calvario y abrazando su adorada Cruz, extinga mis pecados.

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

QUINTO DOLOR

Lo padeció María en la Crucifixión de Jesucristo

¡Cuántos motivos de aflicción encontrasteis, Madre mía, en la cima del Calvario! Los bárbaros judíos atravesaron el cuerpo de Jesús y aquellos clavos que penetraban la carne sacrosanta herían al propio tiempo vuestro amante Corazón. ¿Por qué no han de mover también mi alma para crucificar mis pasiones los golpes del martillo que taladraron a mi Salvador? ¡Haced, Señora, Vos que sois tan poderosa, lo que hasta ahora no han obrado en mí los tormentos de Jesús y que merezca padecerlos con Vos en la montaña!

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

SEXTO DOLOR

María Santísima lo padeció al recibir en sus brazos el cadáver de Jesús

¡Qué triste había de ser, oh, tierna Madre mía, el contemplar a Jesús cubierto de sangrientas Llagas y hecho cadáver amoratado y frío! ¡Qué terrible contraste al estrecharle en tal estado en vuestro pecho, con aquel de su hermosura infantil en que le habíais cubierto de besos y acariciado en sus primeros años! ¡Dulce María, haced que la amargura de este dolor atraviese mi espíritu, para que merezca mi alma ser recibida en vuestro seno en la hora de mi muerte con el amor con que recibisteis a Vuestro difunto Hijo!

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

SÉPTIMO DOLOR

Es la soledad en que la Virgen Santísima quedó cuando sepultaron a Jesús

Duro había de ser a vuestra alma el enterramiento de Jesús. Vuestro maternal amor se hubiera complacido en derramar abundancia de lágrimas sobre aquel cuerpo inanimado; pero la pesada losa os impedía el acercaros al objeto divino de vuestra ternura. ¡Oh! ¡Que pudiera yo a lo menos, Madre mía, sepultando mis afectos malos en un perpetuo olvido, hacerme digno de ser hijo vuestro, consolaros en tan triste soledad, y merecer vuestro amor santísimo!

Récense un Padrenuestro, siete Avemarías y un Gloria Patri.

ACCIÓN DE GRACIAS

¡Recibid, Madre mía amorosísima,, la expresión de mi profunda gratitud, por haberos dignado admitirme a la contemplación de vuestros Dolores sacrosantos! Concededme, Señora Dolorosa, que persevere siempre impresa en mi corazón la imagen viva de vuestros sufrimientos, para que meditando en ellos mis pecados, que fueron causa de tales amarguras, con un perfecto horror los huya de mi alma y practique la virtud, a fin de agradar a Dios y consolar vuestro atribulado espíritu en la Pasión de Jesucristo .

Récense tres Avemarías en honor de las lágrimas que en sus Dolores derramó la Santísima Virgen.

SANCTA MATER DOLOROSSISIMA, ORA PRO NOBIS!

miércoles, 29 de marzo de 2023

Rosario en Honor a San José con Jesús y María


Rosario a San José con Jesús y María de 10 salve José (Usar un Rosario normal)

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos subió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios, Padre todo poderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Primer Misterio

María Santísima suplica al Altísimo que santifique a San José aumentando sus dones de Gracia, para que Él sintonice con sus castísimos pensamientos y deseos.

1 Ave María, 10 Ave San José, 1 Gloria.

Ave María

V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

R. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave San José

V. Dios te Salve San José, Elegido de la Gracia, El Señor es Contigo, Bendito Sois Vos entre los hombres, y Bendito es Vuestro Amantísimo Corazón, amparo y corredentor con Jesús y María.

R. San José, Padre del Hijo de DIOS y Nuestro Padre, auxílianos a nosotros pecadores ahora y en nuestra última hora.  Amén. (Repetir 10 veces)

Gloria

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén 

Segundo Misterio

San José alcanzó un grado admirable de caridad por Dios y por María Santísima que excedió a todas las criaturas que existieron y existirán; convirtiéndose así, en el hombre que más amó al Señor y Su Madre, y también el más amado por Ellos.

1 Ave María, 10 Ave San José, 1 Gloria.

Ave María

V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

R. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave San José

V. Dios te Salve San José, Elegido de la Gracia, El Señor es Contigo, Bendito Sois Vos entre los hombres, y Bendito es Vuestro Amantísimo Corazón, amparo y corredentor con Jesús y María.

R. San José, Padre del Hijo de DIOS y Nuestro Padre, auxílianos a nosotros pecadores ahora y en nuestra última hora. Amén. (Repetir 10 veces)

Gloria

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Tercer Misterio

Por su amor ardiente por Jesús y María, San José mereció poseerlos como ningún otro ser lo consiguió, volviéndose digno de que todas las generaciones y pueblos lo conozcan y bendigan; pues con ningún otro hizo tales cosas el Señor, ni manifestó tanto su amor.

1 Ave María, 10 Ave San José, 1 Gloria.

Ave María

V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

R. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave San José

V. Dios te Salve San José, Elegido de la Gracia, El Señor es Contigo, Bendito Sois Vos entre los hombres, y Bendito es Vuestro Amantísimo Corazón, amparo y corredentor con Jesús y María.

R. San José, Padre del Hijo de DIOS y Nuestro Padre, auxílianos a nosotros pecadores ahora y en nuestra última hora. Amén. (Repetir 10 veces)

Gloria

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Cuarto Misterio

San José fue favorecido toda su vida, con visiones y revelaciones divinas sobre los Misterios de Cristo Nuestro Señor y de Su Madre Santísima, viviendo en Santa compañía de ambos como verdadero esposo de la Reina y padre del mismo Señor.

1 Ave María, 10 Ave San José, 1 Gloria.

Ave María

V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

R. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave San José

V. Dios te Salve San José, Elegido de la Gracia, El Señor es Contigo, Bendito Sois Vos entre los hombres, y Bendito es Vuestro Amantísimo Corazón, amparo y corredentor con Jesús y María.

R. San José, Padre del Hijo de DIOS y Nuestro Padre, auxílianos a nosotros pecadores ahora y en nuestra última hora. Amén. (Repetir 10 veces)

Gloria

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén

Quinto Misterio

El Altísimo dispone que María Santísima, deba tomar estado de matrimonio, lo que causó perplejidad en la Virgen Sacrosanta, que deseaba servir al Dios en castidad perpetua; pero siendo la Maestra de las virtudes, hace acto de obediencia al Señor, creyendo y esperando en Él, con amor.

1 Ave María, 10 Ave San José, 1 Gloria.

Ave María

V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

R. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ave San José

V. Dios te Salve San José, Elegido de la Gracia, El Señor es Contigo, Bendito Sois Vos entre los hombres, y Bendito es Vuestro Amantísimo Corazón, amparo y corredentor con Jesús y María.

R. San José, Padre del Hijo de DIOS y Nuestro Padre, auxílianos a nosotros pecadores ahora y en nuestra última hora. Amén. (Repetir 10 veces)

Gloria

V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén


LETANÍAS DE SAN JOSÉ

-Señor, ten piedad de nosotros.     Se repite

-Cristo, ten piedad de nosotros.

-Señor, ten piedad de nosotros.

-Cristo, óyenos.

-Cristo, escúchanos.


-Dios, Padre celestial                   R. Ten piedad de nosotros.

-Dios Hijo, Redentor del mundo

-Dios Espíritu Santo

-Santa Trinidad, un solo Dios


-Santa María,                             R. Ruega por nosotros.

-San José, 

-Ilustre descendiente de David

-Luz de los patriarcas

-Esposo de la Madre de Dios

-Custodio purísimo de la Virgen, 

-Nutricio del Hijo de Dios

-Diligente defensor de Cristo

-Jefe de la Sagrada Familia

-José justo

-José casto

-José prudente

-José fuerte

-José obediente

-José fiel

-Espejo de paciencia

-Amante de la pobreza

-Modelo de obreros

-Gloria de la vida doméstica

-Custodio de vírgenes

-Sostén de las familias

-Consuelo de los desdichados

-Esperanza de los enfermos

-Patrono de los moribundos

-Terror de los demonios

-Protector de la santa Iglesia, 


-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo     Perdónanos, Señor.

-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo    Escúchanos, Señor.

-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo    Ten piedad de nosotros.

V. Lo nombró administrador de su casa. 

R. Y señor de todas sus posesiones.

ORACIÓN

¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Santísima Madre!; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Para terminar: 

Oremos por el Santo Padre para que nos conduzca al triunfo del Inmaculado Corazón de María y del Sagrado Corazón de Jesús:

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA BREVE A SAN JOSÉ


 NOVENA A SAN JOSÉ

San José, fiel padre proveedor del Divino Niño, esposo virginal de la madre de Dios, protector poderoso de la Santa Iglesia, venimos a ti para encomendarnos a tu protección especial.

Nada buscaste en este mundo sino la gloria de Dios y el bien del prójimo. Totalmente entregado al salvador, tu felicidad consistía en orar, en trabajar, en sacrificarte, en sufrir, en morir por El.

Fuiste un desconocido en este mundo pero íntimo de Jesús. Su mirada reposaba confiadamente en tu vida simple y oculta en El.

San José, has ayudado ya a tantos hombres, que recurrimos a ti con entera confianza. Tú ves a la luz de Dios nuestras necesidades, tú conoces nuestras preocupaciones, nuestras dificultades, nuestras penas. Solicitamos a tu paternal amabilidad este asunto particular… (Pedir la intención personal).

La ponemos entre tus manos que protegieron al Niño Jesús, pero antes que nada pide para nosotros las gracias de no separarnos nunca de Jesús por el pecado mortal, de conocerlo y de amarlo cada vez más, así como a su Santa Madre, de vivir siempre en presencia de Dios, de hacer todo en función de su gloria y el bien de las demás almas y de lograr algún día ver a Dios para alabarlo eternamente contigo. Así sea.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria 

Esta novena a San José es muy eficaz para hallar empleo (comprobado en numerosas ocasiones). Se puede hacer la novena en cualquier momento del año, y ¡sería sorprendente si al final de la misma, San José no le enviara un pequeño contrato! Puede hacer la prueba varias veces.

Esta novena está sacada del libro "Id a José"

Oración a San José para pedir la gracia de una buena muerte

San José, padre proveedor de Nuestro Señor Jesucristo, padre rebosante de gracias, esposo de la bienaventurada Virgen María. Tu vida fue completamente santa y justa y, por ello, nada vino a perturbar, al final de tu existencia, tu anhelo celestial. San José, patrón indicado de los moribundos, nos encomendamos a tí en nuestra última hora terrenal.

Cuando nuestras almas abandonen este mundo, pide por nosotros, con la Virgen María, tu santa esposa y nuestra madre, la gracia de vuestro hijo divino, para que, llenos de una fe imperturbable, de una esperanza inalterable y de una caridad incandescente, podamos vencer las tentaciones del enemigo malo y depositar nuestra alma sosegada, entre las manos del Padre, después de haber recibido dignamente a Jesús en la santísima Hostia. Así sea.

NOVENA A LA CAPA SANTA DE SAN JOSÉ


La Novena:

1.- Esta novena en honor de San José es llamada el Santo Manto de San José, para merecer el patrocinio de este gran santo de una manera particular y especial y a la vez tributarle honor.

2.- Es para ser recitada durante treinta días consecutivos en la memoria de los treinta años de San José en compañía de Jesús, Hijo de Dios. Si por alguna razón usted no puede recitar la oración de un día en particular, usted puede compensarla al recitarla el día 30, las veces que le faltó rezar la oración de la novena.

3.- Las gracias extraordinarias obtenidas por esta oración son innumerables. De hecho, Santa Teresa, dijo: " Si usted quiere realmente creer en él, pruébelo recitando la novena y finalmente se convencerá."

4.- Es más eficaz esta novena cuando se hace oración por las almas del Purgatorio.

Con la misma solicitud que ayudamos a secar las lágrimas de las almas que sufren, podemos esperar que San José, nos ayudará a secar nuestras lágrimas en nuestras necesidades. De esta manera, La Capa Santa de San José se extiende sobre nosotros y nos servirá como un escudo contra todos los peligros que nos acechan, de modo que podamos un día, con la gracia de Dios, obtener la salvación eterna.

Nuestro Señor y Nuestra Señora nos invita a amar, honrar y rezar a San José:

El mismo Jesús dijo a Santa Margarita, "Me gustaría que todos los días se ofrezcan oraciones especiales a mi madre y a San José, mi más dulce guardián.

"La Santísima Virgen le dijo a la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda con relación a San José:

"Usted debe asegurarse de aumentar continuamente su amor y dedicación a este gran santo. En todas sus necesidades, usted debe servirse de su protección, bajo todas las circunstancias usted debe animar a tantas personas como le sea posible hacia esta devoción, de hecho, lo que mi devoto esposo pide en el cielo, Dios todopoderoso lo concederá en la Tierra"

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R. Amén.

Jesús, María y José, les doy mi corazón y el alma mía.

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

I

Oh Glorioso Patriarca San José, yo humildemente me postro ante ti. Ruego al Señor Jesús, a tu Esposa Inmaculada, la Virgen María, y todos los Ángeles y los Santos en la Corte Celestial, que me acompañen en esta devoción.

Te ofrezco este Manto precioso, mientras que prometo mi más sincera fe y devoción. Me comprometo a hacer todo en mi poder para honrarte a lo largo de mi vida para probar mi amor por ti.

Ayúdame, San José. Asísteme ahora y durante toda mi vida, pero especialmente en el momento de mi muerte, como tu fuiste asistido por Jesús y María, para unirnos un día en el Cielo y allí honrarte por toda la eternidad. R. Amén.

II

 Oh Glorioso Patriarca San José, postrado, delante de ti y de tu Divino Hijo, Jesús, te ofrezco, con sincera devoción, este precioso tesoro de la oración, siendo siempre consciente de las numerosas virtudes que adornan tu sagrada Persona.

En ti, Oh Glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor del primer José, que de por sí parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino para tu presencia en esta tierra.

De hecho, no sólo te ha rodeado por el esplendor luminoso de los rayos del Sol Divino, de Jesús, sino que también tú fuiste espléndidamente reflejado en la brillante luz de la luna mística, la Santísima Virgen María.

 Oh Glorioso Patriarca, si el ejemplo del anciano Jacob, quien fue personalmente a felicitar a su hijo predilecto, quien fue exaltado en el trono de Egipto, sirvió para traer a todos sus descendientes allí, acaso no, deben el ejemplo de Jesús y María, que te honran con su mayor respeto y confianza, servirme para llevarme a mi tu fiel devoto, que me presente a ti con este Manto precioso en tu honor.

 Concédeme, oh Gran San José, que Dios Todopoderoso puede a su vez dirigir una mirada benévola hacia mí. Pues el ancestral José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino más bien los acepto con amor y protección y los salvó del hambre y la muerte, te lo suplico, Oh Glorioso Patriarca, a través de tu intercesión, haz que el Señor nunca me abandone en este exilio de valle de dolores.

 Haz que él siempre me nombre como uno de sus fieles siervos que viven tranquilos y seguros, bajo el patrocinio de tu Manto Santo.  Haz que yo pueda vivir siempre dentro de la protección de este patrocinio, todos los días de mi vida y sobre todo en el momento en que respire mi último aliento. R. Amén.

I

 Yo te saludo oh Glorioso San José, tú que estás encargado de invaluables tesoros del Cielo y la Tierra y eres el Padre adoptivo de Aquel que nutre a todas las criaturas del universo. Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Tú solo, por encima de todos los Santos, has sido elegido para ese honor supremo de la crianza, orientación, de alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado mirar.

San José, salva mi alma y obtén para mí de la Divina Misericordia de Dios la petición que te ruego humildemente _________  Y para las almas del Purgatorio, concédeles un gran alivio en su dolor.

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

II

Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado patrono de la Iglesia Universal, por lo tanto, yo pido tu auxilio, por encima de todos los otros Santos, como el mayor protector de los afligidos, y ofrezco incontables bendiciones a tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

A ti, oh Glorioso San José, vienen las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay dolor, angustia o agonía que no has consolado. Dígnate, te ruego, utilizar en mi nombre los dones que Dios te ha dado, hasta que a mí también me concedas la respuesta a mi petición y que las almas benditas del purgatorio, recen a San José por mí.

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado de San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

III

Innumerables son aquellos que han rezado a ti antes que yo y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Mi corazón, tan triste y doloroso, no puede encontrar reposo en medio de esta prueba que me acosa.

Oh Glorioso San José, tú sabes todas mis necesidades, incluso antes de que las pronuncie en la oración. Tú sabes lo importante que esta petición es para mí. Me postro ante ti mientras suspiro bajo el peso del problema que se enfrenta a mí.

No hay corazón humano en el cual pueda confiar mi dolor, y aunque me encuentre a un ser compasivo que estaría dispuesto a asistirme, todavía no podría ayudarme. Sólo tú puedes ayudarme en mi dolor, San José, y te ruego oigas mi súplica.

Acaso No ha dejado Santa Teresa escrito en sus diálogos que el mundo debe siempre saber: "Todo lo que pidáis de San José, lo recibiréis."

Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de mi tristeza y compadécete de las pobres almas que ponen en ti tanta esperanza en sus oraciones.

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

IV

1. Oh Sublime Patriarca San José, a causa de tu perfecta obediencia a Dios, interceder por mí.

2. Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, oye mi oración.

3. Por tu nombre dulcísimo, ayúdame.

4. Por tus lágrimas santísimas, confórtame.

5. Por tu siete dolores, intercede por mí.

6. Por tus siete alegrías, consuélame.

7. De todo mal del cuerpo y del alma, líbrame.

8. De todos los peligros y desastres, sálvame.

9. Ayúdame con tu poderosa intercesión y obtenme, por tu poder y misericordia, *todo lo necesario para mi salvación y en particular el favor que ahora te presento con gran necesidad _____________ .

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

V

Oh Glorioso San José, son innumerables las gracias y favores que has obtenido para las almas afligidas. Asistes a los Enfermos de cualquier naturaleza, ayudas a los oprimidos, perseguidos, traicionados, privado de todo consuelo humano, incluso aquellos que necesitan del pan de vida,  todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

Oh querido San José, no permitas que yo sea el único de todos los que han apelado a ti, a quien niegues esta petición que yo tan ardientemente te suplico. Demuéstrame incluso a mí, tu bondad y generosidad, para que pueda gritar en acción de gracias, "¡Gloria eterna a nuestro Santo Patriarca San José, mi gran protector en la Tierra y el defensor de las Almas Santas en el Purgatorio."

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

VI

Eterno Padre, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y María, te ruego me concedas mi petición.

En el nombre de Jesús y María, me postro ante tu presencia Divina y te ruego que aceptes mi súplica llena de esperanza para perseverar en la oración para que pueda ser contado entre la multitud de aquellos que viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de las oraciones que ofrezco hoy a él como prenda de mi devoción.

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

1.San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi alma y me santifique. 

2.San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi corazón e inspirarme con la caridad. 

3.San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi mente y me ilumine. 

4.San José, ruega para que Jesús pueda guiar mi voluntad y la refuerce. 

5.San José, ruega para que Jesús pueda dirigir mis pensamientos y purificarlos. 

6.San José, ruega para que Jesús pueda guiar mis buenos deseos y dirigirlos. 

7.San José, ruega para que Jesús pueda mirar mis acciones y extienda sobre mi sus bendiciones. 

8.San José, ruega para que Jesús me inflame de amor por él. 

9.San José, solicita de mi parte a Jesús la imitación de tus virtudes. 

10.San José, pide de mi parte a Jesús un verdadero espíritu de humildad . 

11.San José, pide de mi parte a Jesús mansedumbre de corazón. 

12.San José, pide de mi parte a Jesús la paz del alma. 

13.San José, pide de mi parte a Jesús el santo temor del Señor. 

14.San José, pide de mi parte a Jesús un deseo de perfección. 

15.San José, pide de mi parte a Jesús una dulzura de corazón. 

16.San José, pide de mi parte a Jesús un corazón puro y caritativo. 

17.San José, pide de mi parte a Jesús la sabiduría de la fe. 

18.San José, pide de mi parte a Jesús su bendición de la perseverancia de mis buenas obras. 

19.San José, pide de mi parte a Jesús la fuerza para llevar mis cruces. 

20.San José, pide de mi parte a Jesús el desprecio por los bienes materiales de este mundo. 

21.San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de caminar siempre en el camino angosto hacia el Cielo. 

22.San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado. 

23.San José, pide de mi parte a Jesús un deseo santo de la felicidad eterna. 

24.San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de la perseverancia final.

25.San José, no me abandones. 

26.San José, ruega que mi corazón nunca deje de amarte y que mis labios nunca dejen jamás de elogiarte. 

27.San José, por el amor que le tienes a Jesús, haz que yo pueda aprender a amarlo. 

28.San José, amablemente acéptame como tu fiel devoto. 

29.San José, yo me entrego a ti, acepta mis ruegos y escucha mi oración. 

30.San José, no me abandones en la hora de mi muerte.

T. Jesús, María y José, les doy mi corazón y el alma mía. 

A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

I

Acuérdate, oh purísimo esposo de María y mi amadísimo guardián, San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han implorado tu protección y pedido tu ayuda, ha sido dejado sin consuelo.

Animado con esta confianza, acudo a ti con todo el fervor de mi espíritu, me encomiendo a ti. No desprecies mi súplica, oh Padre Adoptivo del Salvador, antes bien, dígnate recibirla favorablemente y concedérmela. R. Amén.

II

Glorioso San José, esposo de la Santísima Virgen María y virginal padre de Jesús, guárdame y vela por mí, llévame por el camino de la gracia santificante, presta atención a las necesidades urgentes que ahora te pido que envuelvas dentro de los pliegues de tu manto paternal.

Aparta de mí, los obstáculos y las dificultades que se encuentran en el camino de mi oración y concede que la feliz respuesta a mi petición pueda servir para la mayor gloria de Dios y mi salvación eterna.

Como prenda de mi eterna gratitud, me comprometo a difundir la noticia de tu gloria, mientras que daré gracias al Señor por tener tanta bendición de tu poder y maravillas en el Cielo y la Tierra. R. Amén.

1.Señor, ten misericordia de nosotros

2.Cristo, ten misericordia de nosotros.

3.Señor, ten misericordia de nosotros.

4.Cristo óyenos.

5.Cristo escúchanos.


6.Dios Padre celestial,             R. ten misericordia de nosotros.

7.Dios Hijo, Redentor del mundo,     

8.Dios Espíritu Santo,     

9.Santa Trinidad, un solo Dios, 


10.Santa María,                     R. ruega por nosotros.

11.San José,     

12.Ilustre descendiente de David,      

13.Luz de los Patriarcas,     

14.Esposo de la Madre de Dios,     

15.Casto guardián de la Virgen,     

16.Padre nutricio del Hijo de Dios,     

17.Celoso defensor de Cristo,    

18.Jefe de la Sagrada Familia,     

19.José, justísimo,     

20.José, castísimo,    

21.José, prudentisimo,     

22.José, valentísimo,     

23.José, fidelísimo,     

24.Espejo de paciencia,     

25.Amante de la pobreza,     

26.Modelo de trabajadores,     

27.Gloria de la vida doméstica,     

28.Custodio de Vírgenes,     

29.Sostén de las familias,    

30.Consuelo de los desgraciados,     

31.Esperanza de los enfermos,      

32.Patrón de los moribundos,     

33.Terror de los demonios,     

34.Protector de la Santa Iglesia,    


35.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.

36.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor,

37.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.

V.- Le estableció señor de su casa.

R.- Y jefe de toda su hacienda.

Oremos

Oh Dios, que en tu inefable providencia, te dignaste elegir a San José por Esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tenerle por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén

Oh Glorioso Patriarca San José, tú que fuiste elegido por Dios por encima de todos los hombres para ser la cabeza terrenal de la más santa de las familias, te ruego que me aceptes en los pliegues de tu manto sagrado, que llegues a ser el guardián y custodio de mi alma.

A partir de este momento, yo te elijo como mi padre, mi protector, mi consejero, mi Santo Patrón y te ruego que custodies mi cuerpo, mi alma, todo lo que soy, todo lo que poseo, mi vida y mi muerte.

Mírame como uno de tus hijos; defiéndeme de la traición de mis enemigos, invisibles o visibles, ayúdame en todo momento en todas mis necesidades, consuélame en las amarguras de mi vida, y especialmente a la hora de mi muerte.

Di tan solo una palabra a mí favor al Divino Redentor a quien tú fuiste considerado digno de sostenerlo en tus brazos, y ser digno de la Santísima Virgen María, tu castísima esposa. Pide para mí las bendiciones que me llevarán a la salvación. Inclúyeme dentro de los más queridos por ti y yo te demostraré que soy digno de tu especial amparo. R. Amén.

A ti clamamos en las tribulaciones, Oh Bendito San José, suplicamos con confianza tu amparo, después de la de tu santísima esposa, la Virgen María.

Por ese enlace sagrado de devoción que te ligó a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal que prodigaste al niño Jesús, te pedimos echar una mirada sobre los dones celestiales que el Divino Redentor ha obtenido para toda la humanidad a través de su Preciosa Sangre y por tu poder y misericordia, ayúdanos en nuestras necesidades.

Oh Santo protector de la Sagrada Familia, protégenos a nosotros los niños de nuestro Señor Jesucristo, mantén lejos de nosotros los errores y males que corrompen el mundo, ayúdanos desde el cielo en nuestras luchas contra los poderes de las tinieblas.

Como tú una vez protegiste al Divino Niño de la crueldad del edicto de Herodes, ahora defiende la iglesia y mantenla segura de todos los peligros y amenazas, reparte sobre todos nosotros tu Santo amparo, para que siguiendo tu ejemplo y con la ayuda de tu guía espiritual, todos podamos aspirar a una vida virtuosa, una muerte santa y asegurar para nosotros la bendición de la felicidad eterna en el Cielo. R. Amén.

Bendito San José: colocamos en tu Corazón castísimo, el valor de la indulgencia plenaria que la Iglesia nos permite ganar con el rezo de esta novena, orando por las intenciones del Romano Pontífice y las de la Santa Madre Iglesia.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Por las Almas del Purgatorio

* Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Que las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R. Amén.

CORONA A SAN JOSÉ DOLORES Y GOZOS


1º.  Dolor, al pensar que debía separarse de María, y gozo, cuando el ángel le reveló el misterio de la Encarnación. 

Padre Nuestro....

2º. Dolor, al ver nacer a Jesús tan pobre, y gozo, al oír los cánticos de los ángeles. 

Padre Nuestro...

3º. Dolor, por la sangre que el Niño derramó en la Circuncisión, y gozo, por la imposición del Nombre de Jesús. 

Padre nuestro...

4º. Dolor, por la profecía de Simeón de lo que Jesús había de sufrir, y gozo porque sería para la salvación del mundo. 

Padre nuestro...

 5º. Dolor, por la huida a Egipto, y gozo, por tener a su lado al Hijo de Dios. 

Padre nuestro...

6º. Dolor, por el temor de Arquelao, y gozo, por el aviso del ángel, de permanecer en Nazaret. 

Padre nuestro...

7º. Dolor, por perder a Jesús, y gozo, cuando lo encontró en el templo de Jerusalén. 

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios te salve José, lleno de gracia del Espíritu Santo, El Señor es contigo, Bendito eres entre todos los hombres, como tu Esposa bendita entre las mujeres.

Porque Jesús fue bendito del vientre virginal de Nuestra Señora la Virgen María, fue tenido por tu Hijo.

Ruega por nosotros Virgen y Padre de Cristo, para que el que en esta vida quiso ser súbdito, por tus merecimientos nos sea propicio ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.